Tres claves para la elaboración de una guía de aprendizaje efectiva

La guía de aprendizaje es uno de los recursos más utilizados para apoyar los procesos educativos en tiempos de cuarentena. Digital o impresa, con ella los docentes pretenden orientar rutas de aprendizaje activas centradas en el estudiante, para ello, se diseñan estratégicamente varias actividades secuenciales graduadas según el nivel y los propósitos del plan curricular en concordancia con los proyectos transversales, y el modelo pedagógico institucional del centro educativo. La implementación de la guía, debe promover entre otras cosas: la autonomía del estudiante, la responsabilidad, honestidad, la sociabilidad, el respeto y el desarrollo de habilidades de pensamiento y de experimentación; que conlleven a la transformación de su realidad, pero también debe ser un instrumento que transmita emociones, que motive, inspire e impulse a los estudiantes a continuar, pese a la crisis, su proyecto de vida escolar.

Para nuestra propuesta nos hemos inspirado en los postulados de dos fascinantes teóricos estadunidenses del aprendizaje: David Kolb y David Ausubel. El primero, desarrollador del ciclo del aprendizaje bajo el modelo experiencial, conformado por cuatro fases:

  1. Experiencia de aproximación
  2. Observación-Reflexión
  3. Conceptualización
  4. Experiencia de Aplicación

El cual permite que el estudiante viva y sienta su proceso de formación de una manera consiente y trasformadora no sólo pare él, sino también para el ámbito donde interactúa. Ausubel por su parte, nos conquista con la teoría del aprendizaje significativo en donde priman, al iniciar el proceso, las experiencias, los conocimientos e intereses próximos que tenga el estudiante, como punto de partida para facilitar la asimilación e integración de la nueva información a su red de conocimiento para lograr así una mejor transferencia contextual.

Teniendo en cuenta las bases teóricas anteriores y tomando las competencias genéricas inmersas en el proceso de aprendizaje (Interpretación, argumentación y proposición) hemos diseñado este ciclo de base para el diseño de las guías, el cual, cada maestro puede adaptar con los procesos interiores que amerite según la experiencia de aprendizaje que esté diseñando para el desarrollo de habilidades. Para ello también puede apoyarse de diversas taxonomías como la de Paul Guilford (1950) Benjamín Bloom (1956) Robert Marzano (1992), Mercedes Camperos (1992). Todas literalmente le brindan al maestro un abanico de procesos que le apoyarán en su diseño instruccional.

 

Ciclos creación guía

Ciclo base adaptativo para el aprendizaje por competencias

La primera fase del ciclo de aprendizaje que hemos denominado Interpretación y análisis, va encaminada inicialmente a promover la motivación y disposición para el aprendizaje, logrando verificar si existen saberes previos o preconceptos requeridos relacionados con los nuevos contenidos objeto de estudio de la guía, y a su vez, que se reconozca la importancia y pertinencia del recorrido que estará a punto de iniciar. En este momento se sugieren estrategias que permitan la exploración de saberes tales como peguntas problematizadoras, crear expectativas asociando los contenidos con los intereses de los estudiantes, cuestionarios o actividades basadas en estrategias de juego (físicas o en línea) y el uso de estímulos visuales o multimedia, que faciliten la apertura a los nuevos aprendizajes y la activación de saberes previos.

Después, se da paso a la apropiación y asimilación de los nuevos saberes.  En este momento del ciclo de aprendizaje, las acciones deben ir enfocadas en realizar un acercamiento a la competencia o fundamentar los contenidos de aprendizaje a partir de la explicación, análisis y apropiación de los mismos a través de las lecturas, documentos, enlaces, videos u otros recursos relacionados con el tema bajo el cual se estableció el propósito de aprendizaje.

Logrado lo anterior, pasamos al segundo ciclo de aprendizaje o momento de Argumentación, en el cual, básicamente se busca la profundización de los nuevos saberes a partir de acciones que evidencien la comprensión y conciencia del aprendizaje de estos, como escritos, relatorías, resolución de ejercicios o problemas, análisis de casos, aplicación de conceptos, ejecución de procesos y toma de decisiones, a su vez que el estudiante es capaz de sustentar su punto de vista, cómo resolvió la situación, presenta su posición ante las acciones ejecutadas o cuál es la mejor alternativa. En esta etapa es importante también, disponer de espacios de debate e interacción para la construcción del conocimiento en colectivo con los demás participantes (docentes, compañeros, padres u otros agentes) involucrados en el proceso.

En el ciclo de aprendizaje final o momento de Proposición, es la etapa de puesta en práctica de los saberes adquiridos para la transferencia del conocimiento. Aquí el estudiante utiliza sus nuevos saberes en situaciones de aprendizaje que, de forma crítica y creativa, lo conduzcan a implementar los mismos en el diseño de propuestas, prototipos, alternativas de solución óptimas o llevar situaciones a un estado ideal, evidenciando así el uso significativo del conocimiento a través de acciones integradoras.

Todas las acciones o pasos para el aprendizaje en las tres etapas del ciclo, deben incluir los medios y recursos que tendrá a su disposición el estudiante, y que lo conducirán por el recorrido hasta lograr llegar a la construcción de sus evidencias de aprendizaje.

Tres elementos claves para diseñar con éxito.

Tres clavesEn el diseño de productos para la educación hemos encontrado tres elementos fundamentales que marcan la calidad del recurso.  Su presencia no sólo estimula la comprensión del mensaje y por ende la ejecución del propósito, sino también ayuda a mantener la motivación y el interés en todo el ciclo, e invita al estudiante a verlo, escucharlo, leerlo, implementarlo o seguirlo según sea la tipología de la producción.  Estos tres elementos son: La Comunicación, la Coherencia y la Contextualización.  Didácticamente las denominamos: las tres C.

La comunicación: En educación es el elemento número uno, ya que ella constituye el puente o la vía que utilizamos para transmitir las motivaciones, los procesos, y las intenciones que perseguimos a través del producto, por tal razón debe ser clara y precisa.

Para el diseño de guías es importante que el lenguaje que se utilice sea conducente, motivador, explicativo, de tal manera que el estudiante se sienta “guiado” o acompañado en las diferentes fases del ciclo. Hacer una guía no es indicar unas actividades o recursos y luego hacer preguntas, requiere implementar también toda una estrategia comunicativa para que el estudiante no se desmotive, se pierda o desista del proceso. Una estrategia comunicativa no solo incluye la manera cómo voy a explicar el paso a paso, también incluye los recursos audiovisuales de apoyo.

Otro aspecto importante en la comunicación es lograr que esta sea multidireccional, es decir lograr que el estudiante interactúe no solo con los recursos sugeridos, sino también con el docente, con algunos compañeros, amigos, parientes, con su contexto o realidades, inclusive con él mismo. Así se logra la concienciación del proceso y esto se logra a través de actividades metacongnitivas.

La calidad de las imágenes utilizadas, los videos, los audios, los gráficos, junto con la ortografía y el hilo conductor entre una actividad y otra, marcan sustancialmente la interpretación del mensaje, por ende, la comprensión.  Una guía no solo debe ser llamativa por las actividades que propone sino también, por la manera como invita a desarrollarlas. Vamos ahora con el segundo elemento clave.

Coherencia: Este atributo va dirigido a las estrategias, las actividades y las técnicas sugeridas en las diferentes fases del ciclo, como también a los productos, evidencias o entregables inmersos en el proceso de evaluación. Todo lo anterior debe guardar relación, estar conectado, todo debe apuntar al propósito de aprendizaje. La coherencia también hace referencia al número de actividades, tener claro que cantidad no es sinónimo de calidad. En este sentido, con una o dos actividades bien dirigidas al propósito de aprendizaje en cada fase del ciclo (comprender, argumentar, proponer), será suficiente. La variedad en las estrategias y técnicas serán un factor determinante para la motivación en los diferentes módulos, guías, o productos para el aprendizaje.

Contextualización: No hay mejor herramienta para la motivación y la comprensión en educación que la contextualización, ya que ésta le agrega sentido y significado al proceso.  Cuando un docente o estudiante ejemplifica o  demuestra un conocimiento, fenómeno, o proceso utilizado elementos o situaciones cercanas al estudiante, abre la puerta a la innovación y la transformación de su realidad. Para esto es importante ser conscientes del tipo de población  con  la que se trabaja, de manera que podamos vincular el contexto o recomendar utilizar su entorno para aplicar, transferir o demostrar el desarrollo de sus competencias, logrando así movilidad cognitiva.  Utilizar el entorno como principal herramienta para la reflexión y la aplicación es una estrategia imprescindible.

A continuación compartimos dos modelos de referencia para la elaboración de guías de aprendizaje, de acuerdo a las metodologías virtual y educación desde casa.


Con la colaboración de Katerin Hernández.

Licenciada en Informática y Medios Audiovisuales.
Diseñadora instruccional y asesora pedagógica de proyectos
e-learning, e-training y b-learning.

Concurso: ¡tu guía de aprendizaje!

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Ana Milena Palencia
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